
Programa
“All Bach (III)”
J. S. Bach (1685-1750)
Sonata para violín y clave obligado No. 3 en Mi Mayor BWV 1016
Adagio
Allegro
Adagio ma non tanto
Allegro
Partita para violín No. 2 en re menor BWV 1004
Allemande
Courante
Sarabande
Gigue
Chaconne
Suite Francesa No. 5 en Sol Mayor BWV 816
Allemande
Courante
Sarabande
Gavotte
Bourrée
Loure
Gigue
Sonata para violín y clave obligado No. 5 en fa menor BWV 1018
I.
Allegro
Adagio
Vivace
DURACIÓN APROX.: 65 minutos
Notas
Las seis sonatas para violín y clave obligado de Johann Sebastian Bach (1685 1750) ocupan un lugar destacado dentro de su producción de música de cámara. Aunque no llegaron a publicarse durante la vida del compositor, se han conservado gracias a varias copias manuscritas realizadas por personas de su entorno. Estas fuentes sugieren que las obras fueron revisadas y modificadas durante un largo periodo de tiempo. Su composición suele situarse entre los años que Bach pasó en Köthen y los comienzos de su etapa en Leipzig, dos momentos especialmente importantes para su música instrumental.
Las sonatas parten del modelo de la sonata en trío barroca, una forma muy apreciada en el siglo XVIII. Sin embargo, Bach va más allá de la tradición habitual al otorgar al clave un papel mucho más relevante. En lugar de limitarse a acompañar mediante el bajo continuo, el instrumento desarrolla dos líneas completamente escritas que dialogan con el violín. El resultado es una textura formada por tres voces independientes que se relacionan entre sí de manera equilibrada.
En estas obras también se aprecia la capacidad de Bach para combinar distintas influencias musicales. La complejidad contrapuntística propia de la tradición alemana convive con rasgos procedentes de la música italiana, especialmente visibles en el tratamiento melódico y en la energía de los movimientos rápidos. Esta combinación de estilos es una de las características más reconocibles de su lenguaje.
Las tonalidades elegidas para el conjunto aportan además variedad expresiva. A lo largo de las seis sonatas aparecen tanto modos mayores como menores, junto con modulaciones hacia tonalidades cercanas. En la estética barroca se consideraba que cada tonalidad podía asociarse a determinados afectos o estados de ánimo, por lo que el ciclo puede entenderse como un recorrido por diferentes climas expresivos.
Las fuentes conservadas muestran que estas sonatas tuvieron una vida muy activa dentro del círculo de Bach. Fueron copiadas, utilizadas y transmitidas durante años tanto con fines pedagógicos como interpretativos. Aunque no se conserva un manuscrito autógrafo completo que permita conocer con exactitud su forma original, los testimonios disponibles reflejan un constante proceso de trabajo y perfeccionamiento.
En conjunto, estas obras representan una de las aportaciones más importantes de Bach a la música de cámara. La igualdad entre violín y teclado, el desarrollo de una auténtica escritura a tres voces y la riqueza de sus recursos musicales convierten estas sonatas en piezas fundamentales del repertorio barroco.
El programa de este concierto incluye una selección de dos de estas sonatas junto con dos obras para instrumento solo especialmente representativas de la producción de Bach: la Partita n.º 2 para violín solo y la Suite francesa n.º 5 para clave. La combinación de estas piezas permite acercarse a diferentes aspectos de su escritura, desde el diálogo entre varias voces independientes hasta las posibilidades expresivas de un único instrumento.
